Mayo 2020 Mónica Montoya. Mediadora-Educadora

Lo que de verdad importa

Febrero

Comienza un nuevo laboratorio ciudadano en Medialab-Prado: Experimenta Educación. Cuatro centros educativos del Barrio de Vallecas se preparan para un nuevo reto, mejorar los espacios y la vida en común del barrio

Ponemos en contacto comunidades con comunidades, personas con personas comunidades con personas y en medio de este cruce de hilos esta el alumnado y profesorado de estos centros, los verdaderos protagonistas que van a tejer un proyecto común con estos hilos.

Pensamos, creamos y hacemos en equipos de trabajo. No existe el “yo” sino el “nosotros y nosotras”. Cada miembro asume un papel que tendrá que aprender y respetar, cada miembro tiene un superpoder que compartir con el equipo para enseñar y aprender unas de otras. Esto es trabajo cooperativo. Pero queremos aprender más. Elegimos una entidad del barrio para colaborar: El CEIP El Madroño elige la Unidad 8 de Bomberos de Vallecas, ¡casi nada! y el CEIP Amós Acero elige la cooperativa ecológica La Garbancita. Lo tenían claro desde el principio, el tema que querían trabajar era el medioambiente.

Marzo

Pasado mañana se cierran todos los centros escolares hasta nuevo aviso. Incertidumbre, no sabemos si podemos seguir con el proyecto. Esto es Medialab, ¡lo podemos hacer online! No, sí. Hacemos una propuesta. Será diferente pero se puede hacer. Espera. Incertidumbre. Estado de alarma. Espera. Incertidumbre. Nos dan el ok. Se retoma el contacto con los colegios para analizar la situación del profesorado y familias.

Se puede retomar el proyecto online pero no va a ser fácil. Una pantalla no es un cole, no, pero la tecnología esta para ayudarnos. Si la tenemos.

Abril

El profesorado no se puede comunicar con muchas familias. Nos enfrentamos a las brechas digitales que son varias. Brecha a la tecnología online, las familias no poseen de suficientes dispositivos digitales para que sus hijos e hijas puedan realizar los deberes. No todas las familias tienen acceso a internet. Brecha al conocimiento del uso de dichos dispositivos y por último, la brecha escolar. El profesorado tampoco tiene las herramientas ni físicas ni de conocimiento sobre una enseñanza online.

Pero hacen lo imposible para conseguir esas herramientas haciendo horas extras para entender y aprender sobre aplicaciones de comunicación, web, etc. se han hecho un master de educación online en un mes.

Una buena parte del equipo de Experimenta más algún aliado participamos en el Hackathon de la Comunidad de Madrid para conseguir móviles para las familias con menos recursos. Un móvil no es una varita mágica. Como a Pinocho hay que dotarlo de vida, tiene que tener apps válidas para la comunicación con el profesorado, diferentes apps para hacer los deberes, un control parental pero la libertad para bajarse más aplicaciones útiles. Necesita de una conexión a Internet. ¿Con tarjeta? ¿con wifi? ¿nos compartirán los vecinos el wifi para hacer los deberes? ¿y para jugar? Hay que saber hacer buen uso de un móvil.

Comenzamos las videoconferencias con los chicos y chicas. No hemos llegado a todos pero sí a una buena parte. Hay caras de tristeza por lo que estarán pasando pero también caras de alegría por reencontrarse con los compañeros y profesorado. Una clase se ha hecho un grupo de whatsapp ellos mismos, no las madres. Y comparten los vídeos y links que les enviamos, también se avisan que estamos online o animan al resto si ven que hace mucho que no contesta. El profesorado está agotado pero habla a las chicas y chicos con cariño preguntando cómo se sienten y cómo esta la familia.

Los proyectos avanzan y la fase de ideación esta finalizando. Ahora toca ser “hacedores” y llevar a la práctica las ideas. Recetario colaborativo internacional, bolsas de tela para las compras, huerto vertical, campaña de concienciación medioambiental, cuidados a quienes nos cuidan.

Y con todo, lo que verdaderamente importa:

El desarrollo emocional, social y físico de un niño/a tiene un impacto directo en su desarrollo general y en el adulto que será.

La comida, la empatía y la conexión con otras personas.

La escuela y centros de cultura como espacios de conocimiento, pensamiento y libertad.

Las experiencias y las risas.